martes 19 de febrero de 2008

TANGO

La ciudad no eras vos
No era tu confusión de lenguas
ni de sexos
No era el cerezo que florecía -blanco-
detrás del muro
como un mensaje de Oriente
No era tu casa
de múltiples amantes
y frágiles cerraduras

La ciudad era esta incertidumbre
la eterna pregunta -quién soy-
dicho de otro modo; quién sos.

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Quito, Ecuador
Escogimos el Tango porque se mostró adecuado en nuestra búsqueda: su manejo de las posturas masculinas y femeninas tan rígidas, su particular historia, el glamour, esa mezcla de rabia, de dolor, de fe y ausencia, encajaron en nuestra propuesta como anillo al dedo. En el Tango, las dos posturas auto-afirmativas del “ser hombre” y el “ser mujer”, y sus respectivas estéticas, exponen precisamente los dos universos de género que tanto queremos criticar. Al subirnos en los zapatos del otro género, podemos exacerbar el ímpetu y la obsesión por uno de esos dos roles únicos a los que nos condena este mundo heteronormado; desconociendo, minimizando, amenazando y rechazando lo diferente. Por eso bailamos este TransTango irreverente, porque no queremos seguir la norma impuesta; porque queremos interpelar a todas y todos en la posibilidad de una alegre rebeldía...

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