miércoles 13 de febrero de 2008

La alegría Marisú y el Tano

El deseo hecho realidad... la alegría en el rostro, en el cuerpo.

Atrás la angustia de tener que ser lo que no se siente... en ese sentir fingido por que la norma dice, porque la norma impone...

Frente al espejo Marisú...

Tras la luz la presencia del Tano...

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Quito, Ecuador
Escogimos el Tango porque se mostró adecuado en nuestra búsqueda: su manejo de las posturas masculinas y femeninas tan rígidas, su particular historia, el glamour, esa mezcla de rabia, de dolor, de fe y ausencia, encajaron en nuestra propuesta como anillo al dedo. En el Tango, las dos posturas auto-afirmativas del “ser hombre” y el “ser mujer”, y sus respectivas estéticas, exponen precisamente los dos universos de género que tanto queremos criticar. Al subirnos en los zapatos del otro género, podemos exacerbar el ímpetu y la obsesión por uno de esos dos roles únicos a los que nos condena este mundo heteronormado; desconociendo, minimizando, amenazando y rechazando lo diferente. Por eso bailamos este TransTango irreverente, porque no queremos seguir la norma impuesta; porque queremos interpelar a todas y todos en la posibilidad de una alegre rebeldía...

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